Acabados de los pisos de mármol

En entradas anteriores hemos hablado de las propiedades del mármol, un material que además de ser hermoso y elegante, es duradero y resistente, características que lo vuelven un excelente recubrimiento para pisos y para encimeras de cocinas y baños. Esta entrada la dedicaremos a hablar de las características de los diferentes tipos de acabados que podemos encontrar en pisos de mármol.

Recordemos que el mármol es un material natural formado por un lento proceso de cristalización de rocas calizas. Uno de sus principales componentes es el carbonato cálcico que al alcanzar altas temperaturas toma esa apariencia cristalina tan característica de las piezas de mármol. En  la formación del mármol intervienen además del carbonato cálcico, óxidos, fósiles y minerales, conocidos de manera general como impurezas, responsables de la tonalidad del mármol y de los tramados de líneas y salpicaduras que presentan.

A esto se debe que pieza de mármol sea única y no se puedan encontrar dos fragmentos del material que sean exactamente iguales. Lo anterior explica que sea un material tan apreciado por su valor estético y que cualquier lugar en el que se instalen piezas de mármol o donde se coloque como recubrimiento se convierta en un espacio elegante.

Además de su inigualable belleza, el mármol es empleado para recubrir el suelo de diferentes tipos de edificios porque es un material por demás resistente a los impactos y a los esfuerzos de fricción, por lo que a pesar de que diariamente transiten sobre él miles de personas y a que se le apliquen cargas realmente grandes, no presentará desgaste ni daños. Por otra parte, soporta perfectamente la humedad, las temperaturas extremas y por su grado de impermeabilidad es fácil de limpiar y requiere de un mantenimiento mínimo.

Ahora, en lo referente a sus tipos de acabado, podemos encontrar pisos de mármol con un acabado pulimentado, abujardado, flameado y apomazado. El mármol pulimentado se caracteriza por ser completamente liso y presentar una superficie brillante. Para lograr un acabado pulimentado se somete la piedra a un proceso en el que se va rayando la superficie con abrasivos cada vez más finos hasta que las rayas resultan invisibles y el mármol adquiere su aspecto brillante.

El nivel de porosidad que se obtiene con este proceso es casi nulo y las características de color, textura y estructura de mármol destacan al máximo, de esta manera las piezas lucen en excelentes condiciones y quedan protegidas del ataque de agentes externos que puedan dañarlas. La técnica más utilizada actualmente para obtener este acabado es el pulido abrasivo diamantado, ya que es un proceso muy rápido y ofrece excelentes resultados. Este tipo de acabados no son recomendables como recubrimientos de pisos exteriores ni de escaleras, por cuestiones de seguridad.

El mármol abujardado presenta una textura rugosa con cráteres que pueden ir de 1 a 3 milímetros de profundidad repartidos uniformemente en toda la superficie. Es un acabado que se consigue manualmente utilizando un martillo de dos cabezas de acero que tienen dientes pequeños de forma piramidal para golpear la superficie del material.

Si bien, esta técnica aún se utiliza, también se pueden emplear bujardas neumáticas que ahorran tiempo y esfuerzo. La textura del abujardado depende del tamaño y del número de la herramienta empleada para hacer este acabado y le da un aspecto rústico al mármol. Este acabado es excelente para espacios exteriores pues evitan que al pisar el pie se deslice.

El acabado apomazado se obtiene por un proceso de abrasión pero no llega a alcanzar el brillo que caracteriza al mármol pulido. Para conseguir este tipo de acabado se emplean máquinas conocidas como trenes de pulido con varios cabezales montados con abrasivos de diferente granulometría, o bien, equipos de un único cabezal que funcionan automáticamente, aunque también los hay de uso manual.

Los pisos de mármol apomazado son lisos, mates y no tienen ninguna marca visible y destacan por el realce de los colores y diseños de la piedra. Al no ser tan lisos como los mármoles pulidos, los apomazados pueden instalarse en escaleras y en espacios exteriores ya que no son tan resbaladizos.

El flameado es otro tipo de acabado en que podemos encontrar mármol y otro tipo de rocas naturales. Las superficies flameadas presentan una textura rugosa y con relieve que le dan un aspecto rústico. Sin embargo, no todos los tipos de mármol son candidatos para someterse al proceso que requiere este acabado. Para el flameado se somete la superficie a altas temperaturas empleando mecheros de oxiacetileno que pueden alcanzar los 2800°C.

Con este calor intenso se produce un choque térmico en la superficie del mármol lo que genera esquirlas y lajas en el material, es decir, pequeñas astillas o escamas. Este acabado hace que el mármol se vuelva mucho más resistente a los agentes ambientales por lo que es ideal para recubrimientos de espacios al exterior.

Otros tipos de acabados que podemos encontrar en pisos de mármol son el serrado, el apiconado, el escafilado, el arenado, el cizallado y el envejecido, de los que hablaremos en futuras ocasiones. Cabe mencionar que estos acabados se pueden aplicar a otras piedras naturales, como el granito y la cantera y su elección depende tanto de la apariencia que se le quiera dar al sitio en el que se colocarán, como de los usos particulares que recibirán.

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