Daños en piedras naturales al exterior parte 2

Utilizar piedras naturales, como mármol, cantera y granito en espacios exteriores ofrece muchas ventajas. La principal de ellas es que, al ser materiales altamente resistentes, se mantendrán en buenas condiciones durante mucho tiempo y en algunos casos, su instalación puede durar toda la vida. Sin embargo, hay algunos factores que pueden llegar a dañarlos por lo que es necesario tomarlos consideración antes de instalar piedras naturales en exteriores.

Los pisos de mármol y las cubiertas de cantera y de granito, son muy apreciadas y bastante utilizadas en espacios públicos, tales como terrazas, parques, monumentos y edificios de gobierno o de empresas privadas. Es su belleza inigualable lo que los hace únicos y excelentes para dar un toque de estilo único y distinción a cualquier lugar donde se coloquen.

Sin embargo, como ya hemos mencionado, es la durabilidad y resistencia de estos materiales lo que los hace la opción perfecta  a utilizar en espacios por los que transitan a diario muchas personas o que tienen que soportar grandes cargas.

Las propiedades físicas, químicas y mecánicas de las piedras naturales las hacen particularmente duras y las dotan de una resistencia que los materiales sintéticos no pueden igualar. Se trata de piedras resistentes a altas fuerzas de impacto, a la corrosión, a la exposición directa a los rayos UV, al fuego y a la humedad y otras características particulares de cada una de ellas. Pero aunque por su naturaleza podemos considerarlos materiales de uso rudo, es necesario que se sigan ciertas pautas en su instalación para garantizar que la piedra ofrecerá todas las ventajas que buscamos al colocarlas sobre pisos, muebles o muros.

Además, tal y como ocurre con otro tipo de materiales, las piedras naturales requieren de cuidados y mantenimiento especiales para conservarlas en buen estado durante más tiempo, evitar daños en su estructura y alteraciones en su acabado. Para la instalación y mantenimiento de cubiertas y pisos de mármol, cantera, granito y otras piedras naturales, particularmente en exteriores, se debe tener en cuenta que son materiales susceptibles a sufrir daños por la humedad, la radiación solar, la temperatura y sustancias químicas.

Cuando el área en la que está instalada la piedra natural se caracteriza por presentar altos niveles de humedad, el material se puede dañar. Los problemas provocados por la humedad por lo regular se presentan cuando el exceso de humedad penetra a la piedra desde el suelo por un contacto constante, por ello es necesario que antes de su instalación se prepare correctamente la superficie y se le dé al material un tratamiento especial que lo proteja de la humedad.

Un alto nivel de humedad puede ocasionar el desarrollo de algas y musgo sobre la piedra y la aparición de óxido. Estos problemas se pueden presentar tanto antes como después de la instalación de la piedra y tienen que resolverse de inmediato para evitar que el daño avance y afecte de manera irreparable al material.

Para eliminar las algas y el musgo basta con utilizar limpiadores alcalinos con cloro activo sobre la piedra. Es imprescindible seguir las instrucciones de uso del fabricante y respetar el tiempo de contacto recomendado, de lo contrario el producto podría dañar la superficie. Por otra parte, la eliminación del óxido de la piedra puede resultar más complicada, ya que no todas son resistentes al ácido con el que se remueven las manchas de óxido.

El óxido se puede quitar con ácidos inorgánicos especiales para eliminarlo, productos que además de quitar todo el óxido interno crean una capa protectora que impide que se forme nuevamente. Si bien, es una solución efectiva, no se puede aplicar en piedras que no son resistentes al ácido, como el mármol y las piedras calizas. En estos casos se debe aplicar productos formulados especialmente para remover el óxido que no tengan bases ácidas.

Si bien, la solución inmediata a los problemas de humedad es eliminar el óxido, las algas y musgo que crecen sobre la superficie, es importante tener en cuenta que éstos son ocasionados por una exposición prolongada a la humedad, por lo que la prioridad debe ser regular el nivel de humedad del entorno en que se encuentra la piedra, en caso de que sea posible.

Cuando el material se encuentra en exposición permanente a humedad, el daño puede ser irreparable y este problema empeora si a la humedad le sumamos la aparición de minerales o salitre que pasan a la piedra desde los cimientos de la construcción o desde el subsuelo.

Cuando existen problemas de humedad en combinación con la aparición de minerales, en la piedra aparecen puntos oscuros que al cabo de unos días pueden desaparecer pero que después de unos meses alteran permanentemente la estructura de la piedra manchándola. En el caso de que haya salitre o cal, la cubierta se desconcha y poco a poco se va destruyendo. Este tipo de problemas se presentan cuando la instalación de las piedras naturales no se realizó de manera adecuada y la única manera de prevenirlos es protegiendo la piedra antes de colocarla.

Además de las anteriores, existen soluciones técnicas a los problemas de humedad para proteger las piedras naturales de sus efectos. Para aplicarlas primero tenemos que distinguir si las piezas de piedra, por lo regular en forma de baldosas, se instalaron de forma permanente con adhesivos o mortero o si sólo se colocaron sobre arena o gravilla, instalación a la que se le conoce como libre.

En el caso de las baldosas instaladas permanentemente, se tiene que sellar la cara posterior y los cuatro bordes de la baldosa con materiales de recubrimiento. A este recubrimiento se le puede dar un acabado arenado con cuarzo para facilitar la adhesión entre el recubrimiento y el mortero, previo a la instalación. Proteger la cara visible de la piedra con un repelente al agua, al aceite y a la suciedad también es recomendado. Por otra parte, las baldosas instaladas sobre gravilla o arena también requieren de la aplicación de un recubrimiento en su cara posterior, pero la aplicación del arenado con cuarzo no es necesaria ya que la baldosa no se adherirá al suelo.

En la segunda parte de esta entrada hablaremos de los problemas provocados por el clima y sustancias químicas que pueden dañar los pisos de mármol, cantera, granito y otras piedras naturales.

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