Revestimientos exteriores con piedra natural

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Las piedras naturales se han utilizado desde la antigüedad en la construcción de diferentes clases de edificaciones. Gracias a sus propiedades físicas, mecánicas y químicas, son altamente resistentes a una extensa variedad de factores que llegan a deteriorar otros materiales en poco tiempo. Además, aportan sobriedad y elegancia a cualquier lugar donde se instalen y nunca pasan de moda, por lo que muchas personas deciden invertir en revestir la fachada de su hogar con cantera y otro tipo de piedras naturales.

El mármol, el granito, la cantera y otras piedras calizas, son producto de un proceso geológico que toma miles de años y, gracias a los minerales que intervienen en su formación es que tienen esas propiedades que las hacen prácticamente indestructibles.

Es aquí donde encontramos otra de las ventajas de su uso como revestimiento en exteriores: con una instalación correcta y el mantenimiento adecuado pueden conservarse en excelentes condiciones toda la vida. Esto, desde el punto de vista relación costo-beneficio, hace que utilizar piedras naturales como recubrimiento de estructuras sea una excelente inversión.

Como ya mencionamos, las piedras naturales se han empleado como revestimiento de construcciones desde hace siglos, pero también las podemos encontrar como elementos base en la propia edificación y como parte de la decoración de interiores. Actualmente continúan utilizándose por las propiedades de resistencia de las que hemos hablado y porque son un excelente aislante térmico, acústico y de humedad, así que además de mejorar el aspecto de la fachada de una casa o edificio, protege lo que se encuentra en su interior.

Cada piedra natural tiene sus propiedades particulares y tanto el nivel de aislamiento que ofrezcan como su resistencia a agentes ambientales, mecánicos y a agresores químicos varía. Esto depende del tipo de sustancias que configuran su estructura química y del tratamiento que se le dio a la piedra después de su extracción para comercializarla.

Por ejemplo, el granito presenta en su composición cuarzo, feldespato y mica, los que lo dotan de una alta dureza y gran resistencia a la abrasión, por ello, además de utilizarse en cubiertas y para fabricar piezas ornamentales, se usa para hacer estructuras de soporte para puentes, muros de contención y carreteras.

Mientras tanto, el mármol se compone de rocas calizas cristalizadas y de minerales, óxidos y fósiles, que son los elementos que le dan su tonalidad y vetas tan particulares y únicas; es resistente a la humedad, a las temperaturas extremas y a los fuertes impactos. Finalmente, la cantera es un tipo de roca caliza que, por los minerales que la componen es resistente a la abrasión, a los impactos y al fuego, de ello que en México sea el material más utilizado para recubrimientos exteriores. Esta piedra caliza se procesa de diferentes formas después de su extracción según el uso para el que esté destinada: alto tráfico, laminada y decorativa.

Las canteras utilizadas para recubrimiento de exteriores son las laminadas y éstas se distinguen por presentar un bajo nivel de porosidad que, tras protegerlas con una capa de material plastificante, se vuelven resistentes a la erosión y a la humedad.  Es imprescindible que las canteras cuenten con la capa plastificante para evitar que almacenen exceso de humedad, factor que podría deteriorar el material por el desarrollo de hongos, malos olores y la aparición de manchas en su superficie, cosa que además reduce su tiempo de vida.

Además de por sus propiedades físicas, la cantera es apreciada por su valor estético y por ello a través de los siglos se ha empleado en el recubrimiento de fachadas de iglesias y capillas, edificios de gobierno y plazas que actualmente son consideradas históricas.

Si bien, las piedras naturales se han utilizado desde muchos siglos atrás, actualmente hay otras exigencias constructivas vinculadas con la aplicación de tecnologías específicas en la instalación de este tipo de recubrimientos. Dependiendo de las características climáticas del lugar donde se colocará el recubrimiento de piedra natural se pueden emplear técnicas de instalación diferentes que permitan mejorar la capacidad del material para soportar la exposición a la humedad, a la radiación solar o a las heladas.

Partiendo de lo anterior encontramos dos modalidades para la instalación de piedra natural en fachadas: sin cámara de aire y con cámara de aire. En las paredes de poca altura se recomienda la colocación de piedra natural sin cámara de aire. Para ello, entre el aplacado y el soporte se coloca una capa de mortero de al menos cuatro centímetros y grapas especiales que dan mejor estructura a la instalación.

Por otro lado, las fachadas con cámara de aire, también conocidas como fachadas transventiladas, permiten que la piedra cuente con suficiente ventilación. En este proceso se utilizan anclajes metálicos de aluminio o de acero inoxidable o galvanizado que servirán como estructura metálica auxiliar. Esta estructura se ancla al forjado del edificio mediante montantes verticales y a ella se fija la piedra a través de grapas metálicas. El proceso es bastante sencillo y tiene la ventaja de que elimina el puente térmico, lo que representa un importante ahorro energético en las edificaciones en que se instale.

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